Como no podía ser de otra forma, los autores apuntan a que no existen fórmulas magistrales para esta adopción. Diferentes países tienen diferentes drivers para activar el uso de las TIC en sus sociedades.
Después de un más o menos afortunado discurso en el que intentan enlazar nivel de desarrollo, productividad, crecimiento y uso de las TIC - a estas alturas creo que no hacía falta - viene la hipótesis de trabajo donde descansará todo su discurso y que es, cuanto menos, discutible: establece una correlación sistemática entre la inversión TIC y el grado de difusión de las mismas dentro de una sociedad. El ejemplo de Cataluña es claro; los datos de AETIC revelan que dispone de uno de los niveles de penetración de infraestructura más alta pero sin embargo los usos de la misma están alejados de algunas comunidades autónomas y no digamos de algunos países europeos. Así, el problema no está tanto en la inversión TIC sino en los usos que los empresarios dan a las mismas; un aspecto a tener en cuenta.
Para estructurar su trabajo, estudian varios de los informes publicados en Asia, Europa y América sobre diferentes investigaciones hasta llegar a definir cuatro variables para estudiar su aplicación en 44 países del mundo, y así establecer correlaciones de desarrollo y aplicación más o menos intensas de dichas variables. Estas son:
- Recursos para la inversión en tecnología: se trataría de la disponibilidad, por parte de la sociedad, de recursos económicos (créditos, inversión extranjera, mercados de capitales, etc.).
- Estructura de la economía: la conformación de la economía en sector primario, secundario o terciario, tiene como resultado el uso más o menos intensivo de información y, por ende, del uso más o menos extensivo de las TIC.
- Bienes complementarios: se trata básicamente de las infraestructuras y los recursos humanos de una sociedad.
- Apertura a influencias externas: la llegada de compañías de países desarrollados comporta, inevitablemente, nuevas formas de hacer, nuevas prácticas en el uso de las TIC y, muchas veces, la obligatoriedad de utilizar determinados sistemas de información para poder comerciar con ellas.

Una vez realizado el estudio de estas cuatro variables en estos 44 países y, divididos estos en países desarrollados y países en vías de desarrollo, los autores comienzan a extraer conclusiones sobre la importancia de cada una de las variables.
Respecto a los recursos económicos, sugieren de gran importancia la existencia de ayudas y créditos para la inversión. Esto mismo pasa con las ayudas externas, tanto para los países desarrollados como los que están en vías de desarrollo pero son en estos últimos donde esta ayuda externa tiene una importancia mayor, ya que su mercado de capitales es tan escaso y tan poco desarrollado que no puede soportar las necesidades de inversión.Cuando trata la conformación de la economía, declara sin ningún lugar a dudas que aquellas economías que están formadas por un sector terciario (especialmente el bancario) tienen un uso más intensivo de la información, por lo que invierten de una forma más agresiva en TIC; de ello depende su propia competitividad.
Bajo el título de bienes complementarios (algo forzado, ¿no creéis?), mete a las infraestructuras y los recursos humanos. Respecto al primero dice algo interesante: llegado a un nivel determinado de infraestructuras aumentarlas no significa, necesariamente, un uso proporcional de las TIC para aumentar la competitividad o, simplemente, la difusión de las mismas. Respecto a los recursos humanos indican que es un factor determinante para la adopción de las TIC: son los trabajadores que serán capaces de utilizar estas TIC, opondrán menos obstáculos, aportan redes personales, etc.: en conclusión, el nivel de educación y el uso de las TIC van unidas de la mano.
Por último, la apertura al exterior comporta, según los autores, muchos beneficios, sobre todo para aquellos países en vías de desarrollo: inversión directa, nuevos puntos de vista, utilización eficiente de las TIC u obligatoriedad para terceras empresas de utilizar las TIC para poder comerciar con ellas.
Como resultado del estudio, los autores comentan que no existe una variable única para explicar las inversiones en TIC en una sociedad. Si alguna lo explica es la abundancia de la economía (seguidas de la inversión TIC y la educación), y este es un dato para comentar: dado la coyuntura económica que atravesamos o se prevé que atravesemos, donde no destacará precisamente por ser boyante, ¿tiene el empresario de nuestro país las cosas lo suficientemente claras como para apostar por las TIC en este momento?
La respuesta a esta pregunta es clave y conformará nuestra sociedad en un futuro próximo. Tenemos la oportunidad de salir reforzados de la crisis o hacerla durar más de lo necesario. No vamos a poder comportarnos de la misma forma ahora que como nos habíamos comportado hasta el momento y la productividad ya no es una ventaja competitiva, sino una necesidad.
[Food for thought]
- ¿Tiene interiorizado el empresario el valor de las TIC y su uso en este momento?
- ¿Sabe la administración cómo ayudar?
- ¿Interviene la cultura de nuestro país en el grado de adopción TIC? ¿Cómo podemos combatir este handicap? ¿Hay que esperar a un relevo generacional?


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